Muestras para un diccionario sadalónico

Soltadas Uno Texto 10 Muestras Diccionario Sadalonico

Articulaciones. Conjuntos de artículos que, gracias al contexto y el trasfondo, están más cohesionados entre sí a pesar de su aparente desconexión debido a la honda heterogeneidad que los caracteriza.

Cervantista. Admirable estudioso de la vida y obra de Miguel de Cervantes.

Cervantófilo. Suerte de hooligan de Cervantes que jamás llegará al nivel científico e intelectual de los cervantistas. Ni que decir tiene que no merece ninguna clase de admiración ni de seguimiento.

Cretinismo literario. Enfermedad propia de juntaletras que se manifiesta por una multiplicación de su presencia, ya sea en medios de comunicación, ya en actos públicos, con el único propósito de convencer a los incautos que caen en sus redes de que merecen ser reconocidos como escritores. Sus ademanes y expresiones aspiran a dar a entender a sus interlocutores que atesoran una riqueza intelectual merecedora del mayor de los reconocimientos. Tratamiento más eficaz: curas de humildad y ninguneos.

Donnadiez. Cualidad propia de juntaletras.

Escritores. Individuos que, gracias a su talento y su técnica, realizan piezas literarias dignas de alabanza y difusión con las que logran que nuestro idioma sea más hermoso y más rica nuestra cosmovisión. Considerando que de ellos se espera la elaboración de textos que conmuevan y renuevan, poco ha de importarnos que sean engreídos, inaccesibles, narcisistas o de personalidad despreciable. Lo único que les pedimos es que de su maravilloso uso de la función poética del lenguaje salgan joyas que nos emocionen y que nos ayuden a interpretar el universo que nos envuelve, tan lleno de veracidades como de verosimilitudes.

Filoflojear. Realizar acciones propias de la ciencia filológica sin la exigible calidad. El acto de filoflojear es propio de patanes, negligentes e indocumentados tengan o no un título universitario que los reconozca como filólogos.

Filolojear. Realizar acciones propias de la ciencia filológica con la exigible calidad. Filolojean quienes aportan al conocimiento lingüístico y literario perlas que engrandecen la disciplina y a cuantos, de una manera u otra, se vinculan a ellas, ya sea como actores directos, ya como usuarios involuntarios.

Incompletitud. (Véase en este volumen “Teoría de la soltada”).

Juntaletras. Individuos que, por desgracia, se creen que hacen piezas literarias dignas de alabanza y difusión, y desconocen —no sabe el lector hasta qué punto lo desconocen— que sus obras no son más que severos castigos al idioma y a su más bella representación: los textos literarios. Toda actitud de engreimiento, inaccesibilidad, narcisismo o de personalidad despreciable que muestren poco ha de importarnos porque esos seres humanos, como entes intelectuales, no merecen la más mínima de nuestras atenciones.

Mediación editorial. Actividad realizada por alguien ajeno a una editorial y que abarca todos los procesos que se llevan a cabo desde que llega a su poder el original de un autor o autora hasta que, transformado en una pieza de lectura, se entrega a la empresa editora para su publicación. El mediador editorial hace de puente entre el autor y el responsable del negocio que se encarga de dar el visto bueno para que la obra se imprima. Entre las labores propias de la mediación editorial están: el análisis de la calidad lingüística y/o literaria del original, la disposición de los elementos textuales de manera que se favorezca la lectura, aconsejar al autor sobre cuestiones tanto creativas como mercantiles; cuanto tenga que ver con el diseño del cuerpo textual, así como de la cubierta, etc. Frente al trabajo especializado que desarrollan los componentes de las diferentes unidades que compone una editorial, el quehacer de un mediador editorial es individual. Su labor se desarrolla entre dos aceptaciones: la primera, la del autor cuando le entrega su original; la segunda, la del responsable de la editorial que acepta cuanto el mediador le entrega para su inminente impresión.

Pasandojas. Actividad lectora que consiste en pasar las hojas de un libro mirando por encima su contenido, sin detener la atención en nada concreto, hasta que aparece alguna palabra, o una señal física o tipográfica, o un objeto entre las páginas que permite el cese de la actividad.

Poetario. Por analogía con “poemario”, conjunto de piezas comunicativas, ya sean orales, escritas y/o visuales, ubicadas en un mismo espacio y caracterizadas por predominar en ellas la función poética del lenguaje. Este libro, por ejemplo, es un poetario compuesto por soltadas.

Poeticosa. Composición lírica, habitualmente en verso, que parece profunda en su simbolismo, intensa en su expresión, trascendente en su propósito y que no deja de ser una bagatela lingüística que hace perder el tiempo a los lectores y críticos literarios. Conceptualmente, el término viene ligado a la expresión horaciana: los montes se pondrán de parto y parirán un ridículo ratoncito.

Siribariby. Voz que puede ser cualquier categoría gramatical y que significa lo que quieres que signifique.

Soltadas. (Véase en este volumen “Teoría de la soltada”).

Taller de creación literaria. Espacio de aprendizaje y convivencia entre los escritores y quienes aspiran a serlo. Entre los escritores; repito: los escritores. Hablamos de una iniciativa que se promueve para que los escritores y no los juntaletras (los es-cri-to-res) ofrezcan técnicas sobre cómo abordar un texto poético. Cuánta infamia y osadía la de quienes, sin ser nadie en el mundo de las letras, nos hemos atrevido en alguna ocasión a impartir un taller de creación literaria. ¿Quiénes somos para dar a entender que atesoramos el conocimiento elemental para convertir en grandes autores a los asistentes? ¿Cómo permitimos que nos vean como maestros cuando en nada hemos contribuido al arte que pretendemos mostrarles? Cualquier mindundi del tres al cuarto con uno o dos libros publicados gracias al trato mantenido con algún generoso editor ya se considera investido del crédito suficiente como para para impartir un taller que solo debería estar reservado para los escritores, los auténticos y verdaderos escritores.