Decálogo preelectoral…

1. IU tendrá mejores resultados de los que vaticinan las encuestas. Es posible que no llegue a los 11 diputados, quizás no llegue a la decena, pero creo que superará los seis o siete diputados. En cualquier caso, tendrá grupo parlamentario propio en la próxima legislatura. No deberíamos perder de vista a Alberto Garzón, quien está llamado a reformar profundamente esta formación. Estas elecciones serán la plataforma de salida de una revolución que ha de permitir que se consolide como unidad un partido tan heterogéneo en su naturaleza.

2. UPyD tendrá malos resultados, sí, y probablemente no logre tener un grupo parlamentario propio, pero obtendrá uno o dos escaños. Procedencia de sus votos: de los desencantados con el PP y, en cierta medida, con Ciudadanos. Los que no sepan adónde ir sin estas dos formaciones, por la razón que sea, se inclinarán por el partido de Herzog.

3. El PSOE bajará por primera vez de la simbólica cifra de los 100 diputados. Salvo que dimita, Pedro Sánchez seguirá al frente del partido. Todavía no es el momento de que Susana Díaz o alguien de su entorno lo sustituya. Preveo un 2016 muy duro para el PSOE. Si Pedro sigue, lo hará defendiendo la tesis de que todos los presidentes de gobierno lo han sido después de haber perdido unas elecciones generales.

4. El Partido Popular ganará las elecciones, pero no obtendrá mayoría absoluta. Argumentarán que han ganado y que, en consecuencia, han obtenido el apoyo de la mayoría, pero no atenderán a la pérdida global de votos. Su argumento se fijará en los escaños. Podría darse un caso análogo al del parlamento catalán: mayoría de escaños independentistas; mayoría de votos por la no independencia. En este caso: muchos escaños para el Partido Popular, pero descenso abrumador de votos.

5. Podemos no tendrá opción de gobernar, pero obtendrá una importante representación en el congreso que se distribuirá en numerosos grupos parlamentarios. Debemos prepararnos para lo que van a ser cuatro años muy intensos por parte de Podemos. Si este partido juega bien sus cartas y logra mantener un mínimo de firmeza y coherencia en su quehacer parlamentario, en las elecciones de 2019 cabe la posibilidad de que pueda darse un caso como el del PSOE de 1982. Hay que tener en cuenta el cambio generacional: los votantes muy jóvenes que ahora tengan seguirán siendo votantes jóvenes dentro de cuatro años, y la sintonía de Podemos, si no se desvía mucho, podrá seguir sonando en sus ánimos. Un problema de Podemos en estas elecciones: muchas de las candidaturas que se han formalizado están compuestas por personas desconocidas o, en el peor de los casos, muy conocidas y con un dudable pasado…

6. Ciudadanos solo podría gobernar si se diese una carambola electoral: que el PP gane con escasísima diferencia de votos con respecto a este partido. Algo así como lo ocurrido en la alcaldía de Madrid: Esperanza Aguirre (que ganó) ofreció la alcaldía a Begoña Villacís con tal de que no gobierne Carmena. Aunque, en realidad, Esperanza se la ofreció a casi todos los partidos del consistorio, menos al que representaba la actual alcaldesa. La posición de Ciudadanos es mejor que la de Podemos, pues se nutre del PP, del PSOE y de los desencantados de UPyD, pero atesora un problema difícil de resolver en este momento: el excesivo peso de su líder. El hecho de que Ciudadanos sea Albert Rivera hace que muchas candidaturas, hechas deprisa y corriendo, carezcan de la necesaria cohesión. Si gana Ciudadanos, será por méritos exclusivos de Albert Rivera. No tiene equipo.

7. Creo que Podemos no pactará con ninguna fuerza política y Ciudadanos lo hará con el PP siempre que no se proponga como Presidente del Gobierno a Mariano Rajoy. El actual presidente tiene una oportunidad inmejorable para ofrecer una imagen de «generosidad» permitiendo que el gobierno siga siendo del Partido Popular y retirándose. Siempre podrá argumentar, para la tranquilidad de sus huestes (el papel aguanta lo que le echen), que dejó el puesto salvando al país del rescate y que se retira para que una labor tan bien hecha no se venga abajo. Es un argumento que puede abrirle la puerta a una salida honrosa. Esto le agrada al presidente, aunque le disguste pasar a la historia, entre otras razones, por ser el primero que no tuvo dos mandatos.

8. No veo ninguna posibilidad de pacto entre el PSOE y Ciudadanos. Sería difícil de explicar; sobre todo, porque hay una vía de votos del partido de Rivera que se nutre de socialistas desencantados. Además, la debilidad de Pedro Sánchez, demostrada desde que cogió las riendas del partido y acrecentada con el paso de los meses, le convierte en un compañero de pacto difícil de sostener. No se puede apelar a lo que hay en Andalucía. No es extrapolable lo sucedido en Andalucía con lo que puede suceder en estas elecciones generales.

9. En la provincia de Las Palmas, el PP se ha visto obligado a poner a Soria al frente de la candidatura porque había que vender la idea de que el gobierno está contento con el trabajo de sus ministros y, en consecuencia, que mejores candidatos que ellos no hay. Teóricamente, la idea es buena; en la práctica, mala, pues cabe la posibilidad de que a Soria le ocurra lo que a Juan Fernando López Aguilar en su momento, quien en su propia ciudad pasó a un segundo plano tras abandonar su puesto de parlamentario autonómico. El pueblo, que había dado su su voto al PSOE para que ganase las elecciones al Parlamento de Canarias, no le perdonó su salida. A Soria le puede pasar lo mismo: su paso como ministro de un gobierno tan replicado por la sociedad y los medios puede que le pase factura. Creo que el PP pasará de los 5 diputados que obtuvo en 2011 a tres, en el mejor de los casos.

10. El PSOE-NC solo podrá aspirar a renovar, con un poco de suerte, los dos diputados de 2011. Creo que la alianza entre socialistas y Nueva Canaria no ha sido adecuada. NC debería haber probado su fortaleza yendo sola a estas elecciones bajo la consideración de que CC en la provincia de Las Palmas está prácticamente inoperativa (no creo que obtenga diputado alguno, como ocurrió en 2011). Su pacto con un PSOE que, para más inri, gobierna en Canarias de la mano de Coalición Canaria es difícil de entender. Si ya ha sido un error plantear los pactos en cascada en muchos municipios tras las elecciones de mayo, el renovar esta idea para el congreso puede que termine haciendo mucho daño a las dos formaciones; sobre todo, porque Podemos y Ciudadanos obtendrán diputados. Si estas fuerzas llegan a dos diputados cada una, será restando un diputado al PSOE.

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